Archive | July, 2012

Our first harvest / Nuestra primera cosecha

30 Jul

By mid-July, our second week in Coroico, the rain had eased up and the land seemed to be begging for our attention. We spent our days out on the hillside whacking weeds with our machetes, untangling parasitic climbing vines from the fruit trees, and most of all, harvesting.  Coffee and mandarins were practically falling off their branches and there didn’t seem to be enough hours in the day to harvest all the ripe fruit.

En nuestra segunda semana en Coroico, la lluvia había disminuido y el jardín parecía estar pidiendo atención. Pasamos nuestros días en la ladera macheteando hierba mala, cortando plantas que se habían enredado en los árboles frutales, y más que nada, cosechando frutas. El café y las mandarinas estaban prácticamente cayéndose del sus árboles por la abundancia, y el día no tenía suficientes horas como para poder cosecharlo todo.

We picked more mandarins than we could eat in a month, and made tons of yummy juice.

Cosechamos más mandarinas de las que podíamos comer, e hicimos un montón de sabroso jugo.

With the amount of coffee we harvested our first day alone, we ended up with nearly 10 pounds of dry beans.

Con la cantidad de café que cosechamos solamente en nuestro primer día, terminamos con casi 5 kilos de granos secos.

We dedicated ourselves to learning and perfecting the laborious process of coffee production, start to finish: fermenting the berries, peeling them, washing the beans, laying them to dry in the sun, roasting them, grinding them, and (finally!) brewing ourselves an exquisitely delicious cup. What a way to live! Look out Starbucks, your next big competitor is on the rise.

 Nos dedicamos a perfeccionar el proceso laborioso de la producción del café, de principio a fin: fermentar los frutos para poder pelarlos mejor, lavar los granos, ponerlos a secar, tostarlos, molerlos y (¡por fin!) hacernos una taza de exquisito café. ¡Qué vida más cafetera! Nos preguntamos si Starbucks estará pensando en sacarnos de la competencia.

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The Arrival / La llegada

20 Jul

On July 5, 2012, the culmination of nearly two years of working, saving up, planning and anticipation finally came to fruition. As our minibus came clamoring up the dusty road and rounded the bend toward Coroico, we were giddy with excitement. Approaching town, we yelled for the driver to let us off at the corner and we unloaded our luggage from the roof of the bus. Bags in tow, we made our way down the road as fast as our legs could carry us to the entrance of the property, and exchanged grins as Inti turned the key to unlock the gate.

El 5 de julio de 2012 llegó la culminación de casi dos años de trabajar, ahorrar dinero, planificar y esperar. Mientras nuestro minibus subía por el camino empolvado y rodeaba la curva yendo hacia Coroico, estábamos emocionadísimos. Acercándonos al pueblo, le gritamos al chofer que nos dejara en la esquina, donde descargamos nuestro equipaje del vehículo. Llevando las maletas, caminamos hacia abajo lo más rápido posible hasta llegar a la entrada de la propiedad, y nos miramos ambos con una sonrisa de oreja a oreja mientras Inti giraba la llave para abrir el portón.  

The first week on site, we couldn’t wait to get our hands dirty. Unfortunately, after six weeks of uninterrupted sunshine in Coroico, the rain chose to make its grand entrance the same day that we did. We opted to bide our time cooking, drinking tea and brainstorming indoors. It was still gray and soggy our first weekend, but we ventured into town nevertheless, enticed by news of a festival featuring the indigenous dance and costume of neighboring villages in the North Yungas region. The parade started three hours behind schedule and ultimately left much to be desired, but it was good fun and gave us a taste of local culture. We returned home as it got dark, while the judges still ruminated on which group would win first place. Later that evening it was announced on the radio that the proud winners would take home the grand prize which included, among other things: a bull, 30 plastic chairs and 10 street lights (installation included, of course).

La primera semana en la propiedad, estábamos tan motivados de hacer andar el proyecto de una vez. Desafortunadamente, después de seis semanas de sol ininterrumpido en Coroico, la lluvia escogió el mismo momento que nosotros para llegar. Optamos por quedarnos en casa cocinando, tomando té y haciendo lluvia de ideas. Seguía gris y empapado el primer fin de semana, sin embargo nos atrevimos a salir al pueblo, tentados por noticias de un festival de bailes y trajes autóctonos de algunos pueblos vecinos de la región Nor Yungas. El desfile empezó tres horas atrasado, y al final no participaron muchos pueblos, pero sí que era muy divertido y nos dio una imagen de la cultura local. Volvimos a casa al anochecer, mientras los jueces seguían decidiendo cuál de los grupos conseguiría el primer puesto. Luego, anunciaron en la radio que los orgullosos ganadores se llevarían a casa el gran premio: un toro, treinta sillas de plástico, la instalación de 10 luminarias en su pueblo y algunas otras cosas.